Es una herramienta que te ayuda a entender, organizar ideas y mejorar textos interactuando con ellas. Es capaz de funcionar como un asistente de estudio: puede explicarte un tema, proponer ejemplos, hacer preguntas para practicar y ayudarte a planificar un trabajo.
No es una «fuente de verdad». A veces puede equivocarse, inventar datos o darte respuestas que están mal. Por eso, usarlo bien no es copiar lo que dice sino hacer que te ayude a pensar y comprobar.
Lo que SÍ se puede hacer
Lo que NO debemos pedirle o no hace bien
Pedirle que me explique un tema a mi nivel con ejemplos
Convertir unos apuntes en resúmenes, esquemas y preguntas
Ayudar a empezar un trabajo: índice, estructura, ideas…
Mejora redacciones: que sean coherentes, que mejore el vocabulario y la ortografía.