No es una «fuente de verdad». A veces puede equivocarse, inventar datos o dar respuestas que estén mal. Por eso, usarlo bien no es copiar lo que dice, sino hacer que nos ayude a pensar y comprobar.
ChatGPT es una herramienta que nos ayuda a entender, organizar ideas y mejorar textos. Es capaz de funcionar como un «asistente de estudio»: puede explicar un tema, proponer ejemplos, hacer preguntas para practicar y ayudarnos a planificar un trabajo.
Lo que SÍ hace bien
Que me explique un tema a mi nivel con ejemplos.
Convertir apuntes en resúmenes y esquemas.
Ayudarme a empezar un trabajo, índice, estructurar ideas…
Mejorar redacciones: que tengan coherencia, vocabulario adecuado y una ortografía correcta.
Preparar exámenes: realizar tests, ejercicios guiados y simulacros.
Lo que NO hace bien
Dar una respuesta final sin indicar los pasos.
Datos concretos como fechas, cifras; ya que puede inventárselas.
Un trabajo «para entregar» sin nuestras ideas o fuentes. Riesgo de plagio.
Información personal o de otros. Riesgo de falta de privacidad.
Que decida por nosotros sin justificar.
Si lo usamos para aprender (explicaciones, ejemplos y prácticas) nos ayudará mucho.
Las Reglas de Oro
Antes de dar por adecuada una respuesta, deberíamos comprobar lo siguiente: